viernes, 21 de julio de 2017

PONTAC, un gran vino

La bodega Luis Alegre elabora este gran vino con tempranillo y graciano. De PONTAC se embotellaron, en la cosecha de 2011, 5.345 botellas, de las que, por suerte, una llegó a nuestras manos, en Oviedo, regalo de Inmaculada y Valentín.

Al parecer, el vino recibe el nombre de PONTAC como homenaje a Arnaud de Pontac, señor del dominio y Castillo de Haut-Brion, en Burdeos, un innovador en la vitivinicultura que, hacia 1660, se empeñó en producir un vino de calidad que, aunque diera menor rendimiento, primara la selección de la uva, la técnica en la vinificación y el añejamiento en el "cháteua". A Pontac se atribuye la creación del concepto de cru asociado a un terroir delimitado.

El vino de Luis Alegre, hace honor a su nombre.  

Mamotreto oxidado


El mamotreto de Santa Bárbara, también conocido como Paseo de Teo, decían que construido con material de primera calidad.

Palomas okupas



No son muy higiénicas, precisamente, por eso las han calificado de ratas voladoras, a las que se considera portadoras de organismos patógenos. 

jueves, 20 de julio de 2017

Historia

No hay disciplina con más intrusismo que la Historia. Lo considero casi natural, pues la historia nos afecta personalmente. Pero es excesivo leer que hay quienes se definen como abogado e historiador, médico e historiador, militar e historiador, fontanero, periodista, escritor, taxista, y tantos otros, con el añadido de historiador. 

En general, no me molesta, salvo cuando no hacen bien el papel de historiador, cuando tergiversan o, lo que es peor, manipulan el pasado, reinventan lo sucedido, no utilizan, o lo hacen mal, las fuentes.

Cuando leo cosas reinventadas, tergiversadas o manipuladas, y en estos días ha ocurrido, me acuerdo de La Iconología de Cesare Ripa (Roma, 1593), que representaba la imagen de la Historia y la explicaba:


Mujer alada y revestida de blanco, que ha de ir mirando hacia atrás y sosteniendo con la siniestra una tablilla, o sino un libro sobre el que estará escribiendo, mientras apoya el pie izquierdo sobre un sillar cuadrado. A su lado se pondrá a un Saturno, sobre cuyas espaldas ha de reposar la tablilla o el libro donde escribe.

La Historia es el arte mediante el cual, escribiendo, se describen y recogen las más notables acciones de los hombres, así como la división de los tiempos, naturalezas y accidentes, presentes y pretéritos, tanto de las personas como de las cosas, reuniendo además tres exigencias o requisitos; la veracidad, el orden y la consonancia.

Aparece alada, por consistir en la memoria de las cosas sucedidas y dignas de saberse; la cual se difunde por las diversas partes del mundo, transmitiéndose de tiempo en tiempo a los hombres venideros.

Vuelve la vista  atrás, mostrándose con ello que la Historia es la memoria de las cosas pasadas, que para la posteridad se conservan y escriben.

Se representa escribiendo, tal como se dijo, porque las Historias escritas equivalen a la memoria de los espíritus y los ánimos, como las estatuas lo son de los cuerpos; por ello dice Petrarca en su Soneto LXXXIV
Pandolfo mio, quest´opere son frali
A lungo andar; ma il nostro studio è quello
Che fà per fama gl´huomini inmortali.

Posa su pie sobre un sillar cuadrado, porque la Historia debe mantenerse siempre sólida y segura, sin dejarse corromper ni subyugar en ningún sentido, cayendo en la mentira a causa de particulares intereses. Por la misma razón viste de blanco.

Se pone a su lado Saturno porque la Historia, según la califica Marco Tulio, es testimonio de los tiempos, maestra de la vida, luz de la memoria y espíritu de nuestras acciones.

Traducción de los versos de Petrarca, por María del Carmen RS: 

Querido Pandolfo, estas obras perecen con el paso del tiempo,
pero es nuestro arte quien, a través de la fama,
hace a los hombres inmortales.

martes, 18 de julio de 2017

Teatro, hace 81 años

Hace 81 años, el 18 de julio de 1936, se anunciaba una función del Teatro Circo Popular, que estaba instalado en el paseo de Canalejas.

La segunda función programada parece premonitoria de lo que ese mismo día ocurrió.


Las funciones se suspendieron: el general Varela dirigía ya el ataque al Gobierno Civil, situado en la actual Diputación.

San Martín salió de la selva

El pasado 30 de junio, tras un aviso de José Antonio Merino, escribíamos que la estatua de San Martín, en la plaza de San José, aparecía cubierta de vegetación, como si el libertador estuviera en la selva.

Ayer pasé por allí, y pude comprobar que se ha recortado vegetación.

lunes, 17 de julio de 2017

Una conclusión interesada

Ya escribí, en otra ocasión, que la iniciativa de "Cádiz, Capitana del Mar" de intervenir en escaparates de comercios cerrados, aprovechándolos para divulgar datos históricos relacionados con el Tricentenario, me parece un acierto que hay que apoyar. Pero también pedía entonces rigor y evitar errores, y hay que insistir en ello cuando se sacan conclusiones precipitadas e interesadas.

Escribo esta entrada tras escuchar algunos comentarios sobre la costumbre del veraneo en Cádiz, ¡en la época del Tricentenario!, comentarios realizados tras contemplar uno de los paneles expuestos en la calle Beato Diego, en el que se puede leer "en el siglo XVIII ya se veraneaba en Cádiz", y para justificar dicho aserto, se publican las imágenes de dos casas, en Conil y Chiclana, del Conde de las Cinco Torres.
El panel, en el que están incluidas las imágenes, sirve para promocionar, legítimamente, un proyecto hotelero en una de las casas de las Cinco Torres, pero la afirmación sobre el veraneo me parece exagerada e inadecuada.

Vayamos por partes. El condado de las Cinco Torres se concedió el 11 de julio de 1773 al cargador de Indias Sebastián Sánchez Franco, a la sazón vecino de Cádiz, pero originario de Conil, por lo que es lógico que en su población de origen tuviera casa, que arregla en 1779. La segunda casa, la de Chiclana, parece ser que se construyó más tarde, en 1797 y por orden -según Domingo Bohórquez- de José Feduche (o Feduchy) Sánchez, por entonces nuevo Conde de las Cinco Torres.

Conviene señalar que, a finales del siglo XVIII, era costumbre, pero minoritaria y muy elitista, de algunos enriquecidos comerciantes gaditanos desplazarse a Chiclana a descansar y tomar las aguas; Antonio Ponz llamó a Chiclana "quitapesares de Cádiz", pero de ahí a concluir, con los ejemplos dados de los condes de las Cinco Torres, que en el siglo XVIII ya se veraneaba en Cádiz, hay un salto mortal muy importante.

Sin olvidar los libros de viajeros de finales del XVIII y primer tercio del XIX, hay que recordar que el veraneo en España se extendió, gracias a la costumbre de los baños en balnearios y, posteriormente, en el mar, a mediados del siglo XIX entre la burguesía pudiente. Para que llegara a todas las clases sociales, habría que esperar casi un siglo más.    

sábado, 15 de julio de 2017

viernes, 14 de julio de 2017

Calle Melancolía

VIVO EN EL NUMERO SIETE,
CALLE MELANCOLÍA,
QUIERO MUDARME HACE AÑOS
AL BARRIO DE LA ALEGRÍA
PERO SIEMPRE QUE LO INTENTO
HA SALIDO YA EL TRANVÍA

Así termina Joaquín Sabina su formidable "Calle Melancolía".

En la calle Veedor, aunque no en el número 7, sino en el 9, han arreglado, con tan buen gusto, como sencillez, un hermoso patio.
Y en el pasillo de entrada a lo que debe ser un segundo patio, han colocado un rótulo, "Calle Melancolía".